DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

10 AGOSTO DE 1920, MARTES

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:

Por la mañana, como hay poca tarea en el taller estos días, he estado con Papa-Antonio repasando periódicos:

Las quejas de los vecinos del Paseo de los Tristes porque no les riegan la calle y están asfixiadicos con tanto polvo; que los gritos de los meloneros de la plaza de San Agustín tienen ya fritos a los vecinos; que si la mendicidad por Granada se ha multiplicado y resulta un espectáculo bochornoso ya tanta pobreza en la calle; que no han arreglao na todavía del tema sanitario; la carestía, robos, riñas, suicidios…

Nada nuevo bajo el sol.

Meloneros en la Cuesta San Gregorio

Aunque hoy sólo hemos llegado repasando hasta el 3 de Agosto, todavía queda mucho por repasar para ponerse al día. Eso sí, de las entregas del Conde de Montecristo he llegado hasta el día 4.

Y en el Defensor de hoy venía un artículo de El Niño de Capileira describiendo como fue toda aquella jornada de la Virgen de la Nieves en la Sierra y se lo he recortado a Manolín para que lo disfrute y se lo guarde de recuerdo ya que no pudo ir.

A la hora del almuerzo apareció Manolo con el bote de linimento que no quería esperar a traérmelo hasta la tarde para que me lo echara lo antes posible.

¡Qué apañao er chiquillo! Pensé.

-¿Sabes echártelo?– Me pregunta

– Pues claro ¡Ya ves tú la ciencia!

Pues tiene su ciencia, si quieres te doy yo la unturica, que hay que saber darla bien para que penetre mejor y haga más efecto.

¡Verdad me parecía que fuera a sobetearme los brazos! ¡Vamos, ni loca!

¡Qué vergüenza, mare mía! ¡Apañao, sí, pero de más!

No te preocupes, que mi madre sabe dar la untura mu’bien. Es toda una experta.

Como quieras, pero que yo te lo ofrezco como profesional del ramo, y así es como tienes que verlo, en vez de ponerte tan coloráh como te has puesto.

¿Coloráh yo? Será de la calóh, que son casi las tres de la tarde y estamos en pleno mes de Agosto, hiho…- Me excusé.

-Será eso…– Concluyó dándome una salida digna con una sonrisa castigadora y cambiando radicalmente de tema.

Dice Manolín que esta noche se va con sus amigos donde la Silla del Moro a ver las Lágrimas de San Lorenzo. Una lluvia de estrellas fugaces que dice que todos los años hay sobre estas fechas. Y que cuando ves una, si pides un deseo inmediatamente, se te cumple.

Como es una lluvia y hay muchas, en vez de pedir muchos deseos, dice que lleva tres pensados que irá repitiendo a lo largo de toda la noche conforme las vaya viendo, para así aumentar las posibilidades de que se le hagan realidad.

No ha querido contarme cuáles son porque si no, no se cumplen, pero me ha dicho que cuando se le cumplan promete contármelo.

Van a pasar toda la noche a la intemperie, como si estuvieran de acampada, dice. Na, sus cosas de explorador. Y yo le he dicho que pida un deseo por mí. Como si se lo decía no se cumple, me ha dicho que se lo formulará a la estrella diciendo “Concédele a Conchita su deseo”.

¡Tiene salida pa’tó!

Dicen que el hambre agudiza el ingenio, pues Manolín ha tenido que pasar mucha hambre porque siempre le busca solución a por tonta que parezca.

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