DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

13 ABRIL DE 1920, MARTES

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:

Otra vez “Martes y trece”. Ya están las niñas del taller con sus supersticiones tontas.

¡Qué les gusta un drama, chiquillo!

Así que para reirme de ellas, en vez de leerle la entrega del Conde de Montecristo me he inventao una historia, con los de los Duendes de los Aljibes que me contaba mi Mama-Antonia, la madre de mi padre, y se la he contado mientras estaban todas con la faena, cosiendo:

“¿Sabéis lo de los duendes de los aljibes? Me contaba a mí mi Mama-Antonia que en los aljibes viven duendes que, unos por traviesos y otros por mala fe, sin más, te procuran sustos o empujones para que caigas dentro y parezcan accidentes que en realidad no son tales, sino la consecuencia directa de su maldad.

Por lo visto lo que más les gusta es atacar a los niños que por su inocencia y debilidad física son presa fácil de sus bromitas. Ya ves, además de malos, cobardes. Aunque también hay que entender que como ellos son tan chiquititos tampoco pueden empujar a un tío grande, y buscarán alguien más acorde con su medida, claro.

El caso, que yo conozco uno de la pandilla de Manolín que tuvo una vez un enfrentamiento con uno ellos y pudo salir vivo de milagro.

(Ná, tó mentira pero había que darle ambiente a la cosa…)

Os cuento:

Resulta que un día, y esto me lo contó Doña Rosa, la lavandera, la madre de Manolín, vamos. Pues eso, que resulta que un día, la madre del chavea este que os cuento, le mando al aljibe a por agua antes de cenar porque ella había estado todo el día ocupada con mil quehaceres y se le pasó ir a por agua.

Total, que el chiquillo cogió su cántaro, tiró para el aljibe del Trillo y pa’llá que se fue.

Cuando estaba subiendo la cuesticilla, un duendecillo de estos que estaba al acecho en la esquina de la calle Guinea, empezó a perseguirlo dando saltitos de una esquina otra para no ser visto, mientras, poco a poco, se iba acercando a él para llegar a su hombro y decir al oído: -¿Sabes qué día es hoy?

El chiquillo se asustó y empezó a mirar para todos lados para tratar de ver de dónde venía esa esa voz y nada, estaba solo. Totalmente sólo en esa calle, en el aljibe, con su cántaro aún vacío. Total, que el chavea vuelve a coger el cántaro para llenarlo de agua y cuando lo está sacando, vuelve a escuchar esa vocecilla: -¿Sabes qué día es hoy?

El niño ya nervioso, terminado de sacar el cántaro ya lleno y dejándolo sobre el suelo, dice: -¿Pero quién me habla?? ¡Hoy es Martes! ¿pero dónde estás que no te veo? ¿Quién eres?

Y vuelve a escuchar sobre el otro oído: -Estoy aquí ¿sabes qué día es hoy?

El muchacho ya con la mosca detrás de la oreja, nunca mejor dicho, vuelve a mirar a su alrededor, y nada. Ni un alma por allí… Así que asustaíco vivo comienza el camino de regreso a casa.

En esto, el duende temiendo que se le escapase la víctima, se baja del hombro de un salto, ve un canto bien grande enterrado en la tierra de la calle, un poco más abajo de la cuesta, y se lanza corriendo a desenterrarlo con sus diminutas manos, como si no hubiera un mañana. Y el chiquillo vuelve a escuchar, ahora con una voz un poco más lejana:

¿Es que estás sordo? ¿Sabes qué día es hoy?

Y le grita el chavea ya desesperao:

¡Que ya te he dicho que hoy es Martes!- y justo en ese momento, el duende cogió el canto y se lo echó rodando a los pies para que tropezara. El chiquillo que se cae de boca, el cántaro se rompe, el agua se esparrama. Y cuando tumbado en el suelo levanta su mirada un poco más allá del empedrao que se acababa de comer, ve al duendecillo frente a su nariz muerto de la risa diciéndole:

-Y Trece. Hoy es Martes y Trece…”

(-“¡Ohhh!”) ¡Pa’verles la cara de gilonas que se les quedó a toas! Y concluí:

“Y esta fue la historia que le contó el amigo de Manolín a su madre cuando fue a por agua y acabó rompiendo el cántaro de un pelotazo que le dieron jugando con el balón del Daniéh.

Un cuento, como todos vuestros cuentos, solo que la madre de este niño era más lista que vosotras y le puso el culo colorao con la alpargata, por mentirle y por romper el cántaro”

¡Inocentes!

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2 Comentarios

  1. María José 13 abril 2020

    ¡Me encanta!
    Yo me lo hubiera creído 😅🥰

    • MARGARITA MARIN 13 abril 2020 — Autor de la entrada

      Jajaja 😘😘😘💞

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