DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

5 ABRIL DE 1920, LUNES

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:

Aún le dura a Carmelita el berrinche de su campanilla de Gloria rota.

Papa-Antonio, como buen albayzinero, y siguiendo la tradición, nos compró el Sábado por la mañana, a uno de los vendedores ambulantes que paseaban por la Plaza Nueva con su canasto lleno, una campanica de Fajalauza a cada nieto. Y la peque con la euforia y el ajetreo infantil haciéndola sonar todo el día escaleras pa’rriba, escaleras pa’bajo, la reventó. Vamos, la dejó hecha bicarbonato.

De momento le he dado la mía para que se calme pero a ver si todavía pudiera encontrar alguna campanilla despistada por  las cacharrerías que están junto a la Catedral, que ésta que le he dado le va a durar también lo que un caramelo en la puerta de una escuela…

Hoy fui con Madre a ver zapatos al Zacatín, a la Zapatería Alhambra, buscando ya calzado para la temporada, pero solo fuimos a mirar, para hacernos una composición de lugar y echar cuentas.

La verdad es que yo puedo sobrevivir con lo que tengo, pero Carmelita está creciendo y los del año pasado ya le hacen daño y Adora, como ha salido tan larguirucha, el pie le crece en consonancia a la altura y los de mi talla ya no le sirven, con lo cual ya no hereda ni mi ropa ni mis zapatos. Siempre va de estreno la “muy” señoritinga.

Eso sí, las cosas como son, los que ya no puede usar del año pasado como a mí me quedan grandes y Carmelita es mu’chica todavía, le ha pedido permiso a Madre y se los ha regalado a Loli que le quedan como un guante, para que no salga de paseo con las alpargatas de esparto esas tan feas y viejas que lleva. Muy generoso de su parte, pero sobre todo el detalle de preocuparse por cuidar de ella y de su aspecto. ¡Qué bonica!

¡Ay, qué se nos hace mayor ya esta Adora!

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2 Comentarios

  1. Manuel Beltran III 7 abril 2020

    Yo también hacia sonar las campanillas de barro cocido, aunque no esmaltadas como la de la foto, los Sábados de Gloria, en mi ya lejana infancia en los años 40.
    Ademas de las campanillas hacíamos ristras de latas de conserva, que yo no se de donde las sacaríamos, me imagino que las iríamos guardando a lo largo del año, por que no eran cosa corriente, y la chiquillería las arrastrábamos por la cuesta de San Gregorio para arriba y para abajo, armando el consiguiente ruido, para celebrar la Resurrección del Señor, que en aquellos tiempos se celebraba el sábado en vez del domingo.

    • MARGARITA MARIN 7 abril 2020 — Autor de la entrada

      Me cuenta mi madre que en la placeta los niños las iban guardando donde el aljibe que estaba vacío y luego el Sábado de Gloria se metían dentro a coger la «artillería latera».

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