DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

29 MARZO DE 1920, LUNES

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:

Pues al final ayer me dio tiempo de acabar y pude estrenar mi abrigo. Ahora, eso sí, tengo que plantearme las cosas de otra manera porque esto no es vida. Aquí todo el mundo se largó para la procesión y yo me quedé más triste que una perdiz, dándole que te pego a la aguja a destajo para poder alcanzarlos más tarde en su paseo.

Madre, al verme llegar, lo primero que hizo fue llamarme con su mirada para que acudiera presta a su lado, para escrutar mis pespuntes en su tono severo de maestra, y luego me cogió aparte, y me dijo al oído que estaba muy orgullosa de mi trabajo en el taller y de que hubiera sido capaz de acabar mi abrigo justo a tiempo.

Y me soltó de golpe ¡dos duros! para que hiciera los honores y convidara a mis hermanas a lo que quisiera para celebrarlo.

Me dio mucha alegría pero me puse a llorar como una Magdalena, tanta tensión del trabajo acumulada estos días y tanto trajín para demostrar que soy responsable y merezco su confianza, llevaba unos días con un nudo aquí… que se me desbarató sólo al verla a ella satisfecha y salió pa’fuera, to’los demonios que me estaban concomiendo estos días en forma de lágrimas de felicidad.

Así que no sólo convidé a mis hermanas y mis primos sino también a Dolores que, como ella no se va a ningún lado el día que libra, se había sumado con nosotros al paseo. Y como ella no tenía nada que estrenar, yo antes de salir de casa le cogí unos de los pañuelos que bordo en mis ratos, nuevecico y sin usar, y se lo regalé para que también ella cumpliera con la tradición.

Total, que la chiquilla también se emocionó con el gesto y acabamos las dos llorando como dos tontas con tanto sentimiento reunío en el mismo rohal, y le pedí permiso para, a partir de ahora, poder llamarla Loli, como la llama su prima, prometiéndole que hoy mismo le bordaría su L en su pañuelo nuevo aunque al final le bordé un “Loli” como un sol.

No sólo le ha gustado sino que ya se ha aprendido las letras de su nombre y se ha pasado toda la tarde dibujándolas en un trocico de papel de seda que le di para que practicase. ¡Es una buena alumna! Le salen con cierto garbo para ser el primer día, la verdad.

Original de Conchita Cuesta

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