DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

26 de Enero de 1920, Lunes

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:


Hoy me tocó ir de compras para aviar la comida, normalmente Tita Encarnita se ocupa de estos menesteres pero hoy no se encontraba muy bien y me ha enviado a mí a por los mandaos.


La Reme, la gitana que vende ajos y limones en la esquina de Correo Viejo. Bueno eso ahora, pero también vende caracoles, y en verano higos chumbos que, por cierto, se da un arte la joía pelándolos. Sin pincharte ni mijica mientras no para de cascarte toda su sabiduría gitana.


Angelica, muy cascarula pero muy trabajadora. Se levanta al ser de día para ganarse cuatro perrillas. Tiene una patuláh de niños a los que alimentar y un marido que le gusta mucho la juerga flamenca, así que le compramos siempre a ella algo para echarle una mano a la pobre.


Dicen que en el Sacromonte los gitanos montan fiestas nocturnas para deleite de los viajeros con mucho flamenco, vino y vicios. No sé hasta qué punto será verdad porque pa’las beatas éstas de la Gran Vía todo lo que sea salirse de cantar el Angelus les parece una perdición.


El caso que hoy me ha dicho que también sabe dar la buenaventura y se ha ofrecido a leerme las manos pero no la he dejado. Madre dice que eso es pecado, que no podemos querer saber más que Dios. Pero me he quedado con toda la intriga… ¿Qué tendrá preparado el destino para mí?


En realidad no la he dejado, no por superstición, sino porque me daba fatiga de que me viera como tengo las manos de sabañones. Las meto en agua de apio de vez en cuando pero las tengo agrietaícas perdías… Dicen que orinarse en ellas es remedio de santo pero a mí me da asco.


Me duelen y pican a rabiar aunque no me quejo porque es lo que tiene tener que trabajar con las manos y el frío. Pero cada vez que cojo agua pa’lo que sea en el pilar del patio, veo las estrellas y el firmamento entero.


Peor lo tiene la lavandera que nos lava… Eso sí que no tiene precio. Se me parte el alma cada vez que viene a recoger la ropa, ¡Qué vidas, mare! ¡Cuánta miseria!. Su chiquillo mayor, Manolín, se ha tenido que poner a trabajar para poder tirar de la casa y sus hermanos.


Con 9 años na’más y ya es todo un hombrecito. Es amigo de mi primo. Su madre siempre me dice que ella quiere pa’su Manolín una mujer primorosa y lista como yo, que soy mu’bonica y graciosa y mu’apañáh pa’to


El tal Manolo es guapetón y de mayor seguro que será más, pero es mu’enterao y un poco canalla. Cuando viene a Cal’primo me quito siempre de en medio pero él siempre se pone a cantar alguna coplilla pa’que se sepa que está ahí. Es un sinvergüencilla pero tié su gracia.

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2 Comentarios

  1. Mari Angeles 26 enero 2020

    Flamenco, vino y vicios🤣🤣🤣🤣🤣

    • MARGARITA MARIN 28 enero 2020 — Autor de la entrada

      No sabes cuántas veces he escuchado yo eso… Y es que el «gusto por el vino» era una auténtica tragedia para muchas familias. Hombres sin trabajo o con él que se gastaban cada perrilla que pillaban en los «tabernas». Un autético drama para una familia pobre y en Granada por esta época el 90% (que se dice pronto) de la población era pobre, además… (no te cuento más para no hacer spoiler… Jejeje)

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