DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

10 DICIEMBRE DE 1920, VIERNES

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:

Pues hoy ya amanecimos en Güevéjar. Bueno, lo de amanecer es un decir porque nos levantamos todavía de noche, vamos, hasta el gallo estaba aún en siete sueños.

¡La vin qué madrugón! (¿Aeh?)

Para empezar el día, estuvimos pelando y cociendo cebollas para la morcilla. Antes de que llegara el matarife a matar los marranos, ya las teníamos peláh y cortáh. Una Dolorosa parecía de los lagrimones que me caían pelándolas.

Mi parienta, la que se casó este verano, también ha venido, y ella y su madre han sido las encargadas de menear la sangre mientras desangraban los cerdos. En esa parte, los niños nos hemos ido a pelar almendras con unos loscos que nos tenían allí preparados para darle el mazazo.

Cuando ya han vaciado los marranos, se han llevado las tripas para lavarlas. Los hombres se han quedado allí despiezando y sacando mantecas. Los más peques, bajo las órdenes de Adora, le han dado un hervor a las almendras y se han entretenido en quitarle los pellejos un buen rato.

Las madres y mi prima la grande a la morcilla primero, y luego con las carnes pa’el chorizo y la longaniza. Mientras las mocitas rellenábamos las tripas. Una aguantaba la tripa y la otra le daba a la manivela. Y nos íbamos turnando, que no sé qué tiene la manivela que tanto gusta.

Hasta Carmelita y el Nórber han venido un rato a darle, después de pelar sus almendrillas.

¡Digo! Se iban ellos a perder el juego del manubrio…

Después, mientras nosotras estábamos con las chacinas, y embuchando los lomos, éstos han salado los jamones y paletillas, que se quedarán aquí hasta el año que viene. Y caretas, rabos, patas y unos trocicos de tocinos, para que podamos llevárnoslos este mismo Domingo pa’Graná cuando nos volvamos.

Una mañana de no parar ni un momento.

Pa’la hora de comer, que hemos comido muy tarde, mi tía y mi madre han hecho unas papicas a lo pobre, con su pimienticos y tomillico, y unas asaduricas al ajillo, que estaban… ¡pa’chuparse los dehos, hasta de los pies!

¡Qué cosa más rica, chiquillo!

Ya por la tarde, han estado, unos, preparando queso de cerdo, y otros, derritiendo las mantecas y tostando la harina para mañana hacer los mantecaos y conservar la longaniza que hagan mañana. Los niños nos hemos dedicado a tostar y moler las almendras.

Mañana habrá que seguir con el chorizo y las longanizas que hoy sólo han picao las carnes y la han dejao con las especias preparáh.

Me voy que ya estoy oliendo la morcillica en la chimenea para cenar y se me está haciendo la boca agua…

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