DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

3 OCTUBRE DE 1920, DOMINGO

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:

Hoy venía en El Defensor un artículo hablando de Luís de Mármol Carvajal. Un historiador granadino del siglo XVI, prácticamente olvidado, dicen, y que en este año (1920) se celebra el cuarto centenario de su nacimiento.

Así, que como buena cronista curiosa no me ha quedado más remedio que investigar y preguntarle a Papa-Antonio si él conocía algo sobre este personaje.

¿Mármol de Carvajal?… Déjame que piense…  ¿Te refieres a ese que escribió la “Historia de la Rebelión y Castigo de los Moriscos en el Reino de Granada”?

¡Toma ya! ¡A la primera ha dao con er gachón!

-Sí, ese mismo.

No sé… quiero recordar que algo contó alguna vez Mama-Felipa sobre esto… Si no recuerdo mal este hombre nació al poco de la Conquista de Granada (en 1524, 38 años después) y era hijo de un escribano de la cámara de la Real Chancilleria, en época ya de moriscos (cristianos conversos) claro. Y antes de la Guerra de las Alpujarras (1568-1571)

¿Mama-Felipa te contaba estas cosas?

Claro, ella era de familia-bien, y no sólo tenía estudios que le procuró su padre en casa con un maestro que le puso, sino que además, el tema de la Historia y los linajes históricos le apasionaban y los dominaba como nadie. Y como buena matriarca se ocupaba de transmitirlo a los suyos… Déjame que repase el diario a ver qué cuenta y así refresco mi vieja memoria.

Pero Papa…– interrumpí- si Mama-Felipa venía de buena familia ¿qué pasó con nosotros?- no pudo evitar reírse con mi ocurrencia.

Pasar, no pasó nada. Ella disponía, por parte de su familia materna, de algunas casicas que rentaba, como ya sabes, más dándole de comer a sus inquilinos que haciendo negocio, pero al venir ese patrimonio por parte de su madre y al ser ella a su vez mujer y viuda, el tema de las herencias se complicó, y entre pitos y flautas, ninguno de los hijos de los que quedaron vivos pudieron o supieron arreglar los papeles para reclamarlo y todo aquello se perdió.

¡Pues vaya chapuz! Menuda desilusión me he llevao. De modo que puedes ser buena, estudiosa e inteligente, luchadora, fuerte, valiente y tener mil talentos más pero no puedes ser reconocida sin el apellido y dinero que te administre un marido… ¡Pues vaya gabinas!

Anda, dame el diario que repase a ver que dice de este hombre…

Ni un minuto tardó en encarjarlo en su memoria:

¡Ah, ya sé! Este hombre, a los 11 años ya se enroló en la expedición que organizó Carlos V para la Conquista de Túnez, permaneciendo durante varios años en las guarniciones españolas por el norte de África. Y en dónde fue hecho prisionero por los musulmanes, deambulando como su cautivo por distintos países, durante ”siete años y ocho meses”.

En este devenir de su cautiverio pasó a ser criado cristiano de la corte, acompañando al Sultán a su expedición subsahariana y aprendiendo, de este modo, las lenguas árabe y bereber.

Después de quedar liberado, lejos de regresar a territorio de la Cristiandad, comenzó un periplo por el Mediterráneo que le llevó hasta Egipto y de ahí a Sicilia para volver a formar parte de la guarnición española que había allí.

Pues menos mal que no sabías de quién te hablaba…

Es que no me acordaba, chatilla… los años no pasan en balde para mi cabecica tampoco…

El caso, que toda esta experiencia africana, y tras haber servido también a Felipe II en la represión de los moriscos granadinos tras la promulgación de las pragmáticas reales que dictó contra sus usos y costumbres,  le procuró conocer no sólo el mundo musulmán sino, también, a entender su idioma, lo que le colocó en España, con su extenso conocimiento en asuntos árabes, en una posición de importancia como traductor de la Corte española y que no llegó a más porque lo suyo era el lenguaje oral y no el escrito.

Si no recuerdo mal, fue de los primeros en examinar los Libros Plúmbeos de los Mártires del Sacromonte, siendo también, de los primeros en denunciar su falsedad.

Y creo recordar que durante su segunda estancia en Granada vivía por el Albayzín y entabló una gran amistad con el médico y traductor morisco Alonso del Castillo quien despertó su interés por el estudio del Reino Nazarí de Granada.

Pero como le concedieron algunas tierras confiscadas a los moriscos por Iznate, en Málaga, se instaló allí como colono y después, en los últimos años de su vida, ya en ciudad de Málaga, fue cuando escribió y edito este libro de “Historia de la Rebelión y Castigo de los Moriscos”. Aunque antes ya había escrito otro mamotreto de dos tomos que se llamaba “Descripción General de África”

Mare mía, pues menos mal que Papa-Antonio dice que tiene la cabecica echáh a perder, si no, no quiero ni pensar lo que podría llegar a contar…

Imagen del registro

Puedes acceder a la copia digital de este libro completo «Historia de la Rebelión y Castigo de los Moriscos en el Reino de Granada» en el enlace:

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/historia-del-sic-rebelion-y-castigo-de-los-moriscos-del-reino-de-granada–0/html/

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1 Comentario

  1. Antonio 4 octubre 2020

    Muy bonito el recuerdo de hoy de nuestra albaycinera, la calle de Granada que lleva el nombre de este granadino insigne se encuentra cerca de la facultad de ciencias políticas y del monasterio de San Jerónimo. Ahora cada vez que pase por ella, que es todos los días, recordemos quien fue este hombre y porque tiene una calle en nuestra ciudad.

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