DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

4 SEPTIEMBRE DE 1920, SÁBADO

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:

El pasado día 1, en la barriada del Balneario de Sierra Elvira, la Guardia Civil de Atarfe detuvo a un hombre, de unos 40 años, que le había pegado con una correa a su suegro por riñas y exigencias familiares.

¡Lechuga, y eso que tienen al lao aguas pa’los nervios! Ya podrían haberse dao un bañico y relajarse.

El manantial de Sierra Elvira tiene aguas termales que dicen que curan muchas enfermedades de la piel, de los nervios y de los huesos. Y cuentan que los celtíberos y romanos de Iliberis, cuyas ruinas de la ciudad aún se encuentran allí, ya hacían uso de las aguas como remedio para aliviar sus dolencias.

Después cuando llegaron los musulmanes, y ya no era Iliberis sino Ciudad Elvira, continuó su fama curativa aumentada por la devoción que le tenían éstos al agua, como bien divino.

A pesar de desaparecer este asentamiento y trasladarse a Granada, nunca dejaron de ser utilizadas y siguieron acudiendo aquellos que conservaban la noticia de las curaciones que se alcanzaban, hasta que en el siglo pasao (1868) el Gobierno de la Nación, puesto en conocimiento de los beneficios y curaciones que estas aguas procuraban, declaró el manantial de Sierra Elvira de Utilidad Pública.

Y como no podía ser de otra manera, y como sucedió en otros puntos de España con estas características, se construyó un balneario de postín para que la gente’bien se pudiera alojar cómodamente durante los días que se daban las aguas.

Nosotros fuimos una vez con un amigo de Padre, autóctono de por allí, que nos hizo las veces de Cicerone, para ver las termas con él y luego echar el día de campo.

Fue graciosísimo, apareció el hombre con una gallina (muerta) y nos llevó a todos hacia el manantial con su gallina al hombro. Pasamos por una especie de arcadas y una galería de origen musulmán que daban acceso a la gruta cercana al manantial y cuando llegamos, ni corto ni perezoso, sacó una guita, ató la gallina y la metió en el agua.

¿Pa’qué?– Nos preguntamos todos ojipláticos.

Pues para demostrarnos que el agua estaba tan caliente que después de remojarla y sacarla de nuevo se podía desplumar con facilidad como hacemos normalmente en nuestras casas. ¡Y allí que la desplumamos! Y luego nos la comimos en el campo en un guiso buenísimo que nos hizo su esposa para agasajarnos mientras los demás nos dábamos un largo paseo a modo de excursión conociendo los alrededores.

En el año 1971 se actualiza la declaración oficial de las aguas como Minero-medicinales y termales, informando favorablemente para ello el instituto geológico y minero de España, la Dirección General de Obras Hidráulicas, el Consejo Superior del Ministerio de Industria y la Dirección General de Sanidad. Son pues, aguas termales a 33 ºC, sulfatado magnésicas y bicarbonatado cloruradas-sódico cálcicas, con una ligera alcalinidad y radiactividad.
Fuente: http://bsierraelvira.blogspot.com/2008/03/historia.html

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