DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

22 AGOSTO DE 1920, DOMINGO

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:

Definitivamente van a cerrar la calle que pasa por el patio de mi casa. Con una puerta na’más  que van a poner en la calle la Miga pero se acabó el chicoleo. Una tranquilidad, la verdad.

Es que mi casa, una casa de vecinos, comunica por el patio la Calderería Nueva con una callecilla que hay detrás que se llama de la Miga. Un callejón innecesario que nos tiene la casa a ventestate to’er día porque al ser público por ahí puede pasar y esconderse to’l que quiera y el día menos pensado darnos un buen susto.

Así que a partir de ahora la entrada a la casa será sólo por Calderería y sólo tendremos que abrir la puerta nueva a ratos, que de eso ya se encargará la portera que tenemos, para que los vecinos de atrás puedan coger el agua del pilar.

Y como también tienen al lado el Pilar del Toro y también pueden entrar por la otra entrada, el abastecimiento no les va a faltar, sólo que, a las malas, si es que la necesidad les llegara a deshora y estuviera cerrada, tendrán que darse un poquillo más de paseo.

Un poquillo de molestia adicional, pero había que darle un remedio a eso porque era un peligro y más como se están poniendo las cosas de feas… ¡Menuda sorpresa podían darnos en cualquier momento!

¡Qué en mi patio vivimos muchas mocitas y a veces pasa cada perla rondando que da miedo!

En fin, que ya lo ha aprobado el Ayuntamiento y en breve será ejecutada la instalación del portalón. Una preocupación menos.

Son muchas las casas del Albayzín con una calle de paso que las atraviesa, que por aquello de disponer de aguas públicas, deben estar al servicio de los vecinos. Ya sean casas con pilar, con aljibe o lavadero. Y, claro, eso les obliga a estar abiertas de par en par. Y algunas, si el Ayuntamiento lo permite, les pone una puerta a la calle que dejan abierta durante el día y, al menos, a la noche pueden dormir tranquilos sin el posible trasiego de gente extraña que pueda entrar a la finca.

La verdad es que los momentos que se comparten junto al agua son mucho más que el imprescindible uso o acarreo. La mayoría acostumbra recoger el agua por la tarde y lavar por la mañana, con lo cual los patios se convierten en un punto de encuentro vecinal lleno de vida: conversaciones, dimes y diretes, chascarrillos, y por supuesto, mucha humanidad donde fulanita escucha las penas de menganita, o ayuda a sutanita porque sabe que le es preciso algo.

También hay malas lenguas, odios y envidias como en cualquier parte, pero son los menos, casi anecdótico. En realidad casi te diría que dan más penica que otra cosa, gente tan centrada en mirar hacia la miseria de su alrededor que al final se le inunda hasta la cabeza de pensamientos miserables y enferman de mal’pensar.

Ná, cuatro gatos, pero haberlos haylos.

Justo donde se haya la criaturica de la foto, era la puerta de entrada a la casa de vecinos donde vivía Conchita Cuesta, actualmente nº6, en 1920, nº4

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4 Comentarios

  1. AntonioMiguel 22 agosto 2020

    Que tiempos más bonitos y tan distintos, a la gente de ahora les sorprende lo que entonces era de lo más normal, las corralas de vecinos, compartiendo aseos y agua, así como servidumbres de paso pa que los vecinos hicieran uso de los pilares. Mi padre nació en el Corral del Pollo y me contaba la vida de entonces. Los vecinos eran una familia ¡¡Como hemos cambiado!! Pero pa peor.

    • MARGARITA MARIN 23 agosto 2020 — Autor de la entrada

      «La cultura del agua» le llamo yo. El agua era un bien divino, gratuito y público alrededor del cual giraba no sólo el abastecimiento sino toda una gama de usos y costumbres sociales.
      Queda poco de todo aquello pero se puede ver la marca que dejó en la gran cantidad de pilares publicos que aún conservamos en la ciudad. A lo que añado como curiosidad que muy pocos saben, Granada es «ciudad de agua» y por ello estableció un hermanamiento con Aix en Provence (Francia) otra «ciudad del agua», preciosa por cierto, pero esta más de fuentes.

  2. Manuel Beltran III 23 agosto 2020

    «Todos los dias son días de aprender» y así ha sido hoy para mi la noticia que nos ha dado Conchita del inminente cierre de la comunicación entre Calderería nueva y la calle de la Miga, porque pese a haber pasado en casa de mis abuelos muchas horas de mi infancia, no tenia ni idea de que hubiese «sido casa de paso» como la que ha existido hasta hace poco en la «delicada» calle de la colcha.
    Conocía el portón que daba a la calle de la Miga, pero yo pensaba que era la «entrada de carruajes», porque aunque fuese una «casa de vecinos» tal vez antes hubiese tenido algún inquilino mas o menos destacado, ya que en la primera planta, Habitada en mis tiempos por la familia Salinas, que eran los propietarios del «Frangollo» situado en calle Elvira, esquina a Carcel Baja, el salón estaba decorado con pinturas en el techo y molduras de escayola alrededor.
    Por lo demás, esa zona de paso, que yo pensaba había sido la cochera, estaba cerrada al patio, e interiormente tenia distribución de vivienda, que en aquellos entonces estaba ocupada por la portera

    • MARGARITA MARIN 24 agosto 2020 — Autor de la entrada

      Pues ya ves estaba abierto y el portalón lo pusieron en 1920. Para mí también fue una sorpresa encontrarme con este dato en la hemeroteca. Es posible que estuviera lo de las caballerizas ya funcionando pero estaban sin puerta, era una calle abierta. Habrá que investigar más con planos del catastro de entonces y anteriores. Más que «casa de paso» me imagino sería una casa «con acceso público» al pilar del patio. La puerta de Calderería si existía en 1920 de eso tengo una foto.

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