DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

19 JUNIO DE 1920, SÁBADO

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:

Pues acaba de llegar Padre contando que ha habido un accidente tremendo en Reyes Católicos esta noche. Un obrero  que quiso subirse en marcha al tranvía de bajada, sin ver ni prever, que había un poste del alumbrado con el que chocó al saltar y perdió el estribo, cayendo entre los jardines y siendo arrastrado unos metros sin que lo cogieran las ruedas por suerte.

¡Pa’berse’matao! ¡Ha vuelto a nacer hoy er tío! En el propio tranvía fue trasladado a la Casa Socorro donde le curaron de las numerosas magulladuras pero sin gravedad y al parecer se pudo ir a su casa a dormir…

Por otro lado, esta mañana al ir a comprar los mandaos, La Reme me estuvo contando, que una conocida suya, otra gitanica joven a la que le metieron a su marido en la cárcel injustamente dejándola sola si medio de subsistencia alguno, porque otro gitano vengativo lo acusó falsamente quedando detenido por la Guardia Civil.

Total, que la mujer, desde que pasó esto, llevaba un tiempo que todos los días iba al Gobierno Civil, con sus dos churumbeles y con la barriga de estar esperando a otro, a implorar justicia para su marío. Ayer desapareció, y al volver a acudir dos días después recién paría, sin haber comido ni mijita en ese tiempo, enferma con fiebres, que casi no se mantenía en pie y sus niños en mano, no pudo más que despertar la compasión de los que allí estaban.

Como en este intervalo de tiempo que estuvo ausente habían podido demostrar la inocencia de su marido, el Sr. Romero, Oficial Primero del Gobierno, se apresuró a acelerar los trámites para que la liberación de su Juan fuera lo más inmediata posible y le consiguió 20 Pesetas de auxilio de la Junta de Protección a la Infancia para aliviarle un poco la situación.

¡Mare mía! Menos mal que D. Miguel (Romero) tuvo la claridad y caridad de resolver rápidamente, porque no me digas tú la pobretica… ¡muriéndose y teniendo luchar contra la injusticia!

¡Qué mundo! A veces no entiendo, de verdad, cómo podemos llegar a estas cosas por pura maldad de algunas personas. ¡Joío gitano que mintió!

Desde luego hay que creer sin más remedio en la Justicia Divina porque la de aquí brilla por su ausencia…

«Mujer Gitana del Sacromonte» (1951)
Popular y bellísimo retrato del artista y fotógrafo francés Jean Dieuzaide

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