DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

18 FEBRERO DE 1920, MIÉRCOLES

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN BeLTRáN


Querido Diario:

Hoy, Miércoles de Ceniza.

Comienza la Vigilia, hoy ayunamos y se acabó la carne hasta el primer Lunes de Pascua. ¡Ya ves tú para lo que comemos de carne! Ná, cuatro pucheros.

En casa lo que prima es el pescado. Mucho más económico. Así tenemos el patio de gatos… A padre le gusta siempre dejar las raspas en un rincón junto al pilar para que los animalicos coman. Dice que habiendo gatos se mantiene la casa limpia de otras inmundicias.

Uno de ellos se cuela siempre en casa buscando el calor del hogar y el trato humano. Miniqui le he puesto de nombre. Madre al principio lo echaba cada vez que lo veía: – ¡Venga, gato pa´fuera!

Pero a fuerza de venir todos los días y acariciarse cariñosamente en sus piernas ronroneándole ha terminado por ablandarle el corazón y convirtiéndose en el rey de la casa. Cada mañana viene a visitarnos y se sienta en el repostero que le hizo Papa-Antonio a Madre cuando se casó, a tomar el sol y a mirar por la ventana.

A Carmelita le encanta jugar con él. Le ha hecho un ovillito de lana bien apretadito y atado y se pasa el día mareándolo. La verdad es que el gato no da un ruido, parece ya parte de la decoración y el gachón sabe hacerse querer. ¡No sabe ná ni ná er tío! ¡Tonto que es!

¡Ya quisieran todos los gatos vivir como vive él!

Gato sobre un repostero hecho por Papa-Antonio (Foto actual)

Pero mí lo que más me gusta son las gallinas, ¡me vuelven loca! Ya en una ocasión Papa-Antonio en el Corpus nos compró un pollito a cada una y sobrevivieron los tres, así que tuvimos que hacer un pequeño gallinero en el palomar. A veces hasta regalábamos huevos a las vecinas de tantos que nos daban.

¡Me encantan! Cuando sea mayor quiero tener una granja y levantarme todas las mañanas al clarear el día y darles de comer lanzándoles el triguillo, voleándolo, así, con la mano y diciendo eso de: – ¡Piiiitas, pitas, pitas, pitas! ¡Piiiitas, pitas, pitas, pitas!

Conchita y sus corrales

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3 Comentarios

  1. María José 19 febrero 2020

    Me encantan estas y otras escenas de este diario, que fueron cotidianas, marcaron la vida del barrio y se han perdido completamente.
    Me gusta detenerme a valorar los cambios, a veces vertiginosos, que está sufriendo el Albaicín, y la mirada de la niña Conchita y su álbum de fotos, me ayuda a pensar en el barrio que me gustaría proteger.
    Gracias, Marga

  2. Mari Angeles 2 marzo 2020

    Niña!! Cómo os pareceis!!!

    • MARGARITA MARIN 2 marzo 2020 — Autor de la entrada

      De casta le viene al galgo…

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