DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

14 SEPTIEMBRE DE 1920, MARTES

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:

Lo del atentado de Barcelona en el Café Concierto “Pompeya” no tiene perdón de Dios: Cuatro muertos y dieciséis heridos.

¡Qué barbaridad! ¡No se puede permitir tanto dislate!

Ahora cada vez que le diga Madre que me voy al teatro no te quiero contar la que me va a montar… ¡y con toda la razón! Pa’eso lo hacen precisamente los terroristas, para que el miedo, que es libre, pulule por las mentes de toda la gente y esté, dónde esté, no se sienta segura.

Anoche, según cuenta el camarero, estando el local abarrotao, la mayoría de familias obreras, entraron dos individuos que se quedaron por las sillas del fondo a los que vio sentarse y al poco tiempo volver a salir, segundos antes de que explotara. Unos clientes que estaban al lado también vieron como uno ponía su gorra en la silla como para marcar que estaba ocupada y al momento se fue.

De repente, huelen algo raro, miran y ven que la gorra estaba echando humo. Uno de ellos, temiéndose lo que era, se lanzó inmediatamente a cogerla y al comprobar que se trataba de una bomba avisó del peligro inminente.

El estallido debió de ser enorme porque dicen que el local ha quedado totalmente destrozado, con esquirlas de metralla por todas las paredes… ¡y enormes charcos de sangre en el suelo! Tres murieron en el acto y otro camino del hospital. Pero cuentan que además de los heridos por la explosión, también muchos acabaron hiriéndose intentando huir.

¡Qué miedo, mare mía!

Los sindicatos obreros han salido inmediatamente a condenar la barbarie para desmarcarse de este acto, al que dicen que no les encuentran sentido alguno, ni nunca alentarían, y han llamado a todos los compañeros a hacer un paro para asistir al entierro de las desgraciadas víctimas.

Corre el rumor que al parecer el objetivo de estos hombres era poner la bomba en un edificio cercano que estaba en construcción y que como estaba lloviendo se metieron dentro del café buscando refugio y para esperar que escampara… liándose la que se ha liao.

Pero queriendo o sin querer, no tienen perdón alguno, que todos sabemos que quien cuece y amasa de tó le pasa.

¡A quién se le ocurre entrar en ningún lao a tomar un café con una bomba! ¡Vamos, hombre! Lo que es no tener doh’deoh’frente

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