DIARIO DE UNA ALBAYZINERA 1920

Ciber-novela por entregas en formato de Diario

9 MARZO DE 1920, MARTES

Narrado por la autora
MaRGaRiTa MaRíN


Querido Diario:

Inspirado por la Asamblea Gremial que se está desarrollando estos días en Granada dice el periódico de hoy:

“Granada no debe vivir precariamente; tiene sobrados elementos para ensanchar y robustecer su vitalidad y multiplicar su riqueza en el campo del comercio, de la industria y de la producción. O sea, Granada no debe limitarse a vivir de su prestigio monumental y artístico, ni de la encantadora belleza de su suelo, ni de su renombre universal como ciudad legendaria; debe también dar un gran impulso a sus actividades industriales y protectoras, en beneficio de todas las clases sociales”

Dicho de otra forma: “Menos cuentos y más cuentas”. ¡Mira que le dan vueltas pa’decir ná! ¿A ver si es que nos vamos a meter tos ahora a Chorrojumos? Tendrá que haber de: herreros, albañiles, orfebres, modistas, tenderos… Además, debe ser que se nos olvida el cuento de La Gallina de los Huevos de Oro. Es obvio que si uno saca y saca sin meter…

Es como lo de los árboles: Si quitas árboles sin replantar pues los carpinteros se quedarán sin madera, sin trabajo y sin posibles. Matemática pura.

No sé qué nos pasa. ¡Qué trabajico nos cuesta a los granaínos echarnos pa’lante y emprender, mare mía!

¡Ay, cuando yo tenga mi granja de gallinas!

Por otro lado, hoy dicen que escaseó el pan y que las fábricas de harina están cerradas por falta de trigo. A nosotros por suerte nos queda un trocico bueno de hogaza, y algo de harina, aunque a ver mañana que nos encontramos… pero estaba cantao, vamos. Pa’que vean los malagueños que si no queríamos que saliera el trigo de aquí no era por gusto sino por necesidad.

Será que tan humano es equivocarse como echarle la culpa a los demás, pero ya verás tú como nadie se disculpa con los granaínos. Difama que algo queda. Esto es como las telas, puedo desbaratar lo que está cosido y volverlo a coser, puedo romperla y zurcirla, o rozarla y darle la vuelta después, pero por más remiendos que hagas cuando el tejido se estropea de tanto mal uso y pierde lustre, no te queda más que una tela raía imposible de gobernar…

Quizás, es que estos hombres que se dicen tan ilustres entienden poco de paños… pero lo que es, es. Tanta ofensa, tanta cartica de agravio, tanta gabina… ¡Qué no hay trigo pa’nadie, cogollos! ¡Que no os enteráis!

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